"La intención se mide por el resultado"

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lunes, 23 de agosto de 2010

Todo bicho que camina va a parar al asador

Siempre decía: “animalito que se acaricia no se come” pero desde el último sábado me sorprendí con el sabor de un conejo a la parrilla. Esta frase ya fue desterrada de mi vocabulario.
No me tembló la voz para decir que quería probarlo. Y así fue. Tiene un gustito muy rico y la carne es muy tierna. Es muchísimo más rico que el pollo.
El secreto de la preparación estuvo en cómo se adobó. Mientras se cocinaba con el calor de las brasas había que ponerle la mezcla de condimentos secretos del parrillero.
No faltó un buen vino para reducir los tiempos de cocción y acompañar el rabbit asado.
El día estuvo excelente para ampliar el paladar de la tía.

3 comentarios:

  1. Jamás pude comer conejo. Los veo ahí, colgaditos, y me da cosita!!

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  2. la idea es comerlo pero no ver la previa.

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